EMOCIONES DE LAS PLANTAS

Como ser humano nos separamos de los demás seres vivos del planeta por el hecho de tener un comportamiento “inteligente”, capacidad de raciocinio y sobre todo “poder” tener conciencia de uno/a mismo/a. La verdad es que solo podemos conocer aquello con lo que nos podemos “comunicar” y/o “manipular”.

Este hecho hace que bien por una educación interesada, bien por desconocimiento, creamos que los demás seres vivos no son capaces de comunicarse entre los de distinta especie, incluso a que puedan carecer de conciencia o emociones.

Si rescatamos de varios autores en el campo de la psique, cada vez es más aceptada la teoría de que las emociones son “otras” formas de energía que circulan por nuestro cuerpo y tiene sus efectos. De entrada, por lo que comenté al principio de la noticia, ningún ser vivo tenía emociones salvo el humano, y esto de creía varias décadas atrás.  Con el paso del tiempo, el aumento de las relaciones entre animales y humanos, la sensibilización de ciertos colectivos animalistas y el desarrollo en estudios sobre los vínculos establecidos entre mascota y humano se ha visto y comprobado experimentalmente que los animales también poseen emociones como los humanos, que tienen sentimientos y que también tiene efectos sobre las personas y sobre ellos mismos.

En este auge crece movimientos animalistas para la protección y derechos de los animales, y el rechazo a comer carne por el sacrificio y trato animal que supone el consumo de carne animal.
El resto de seres vivos (plantas y peces) son importantes, pero no tanto como aquellos con los que sí puedes “establecer” un vínculo emocional. A continuación, os linkeo un video de youtuve, dura unos 13 minutos, es un extracto de un documental, donde hablan sobre las emociones de las plantas y de los árboles, Y CÓMO EXPERIMENTALMENTE, CON ENSAYOS Y ESTUDIOS CIENTÍFICOS, SE HA DEMOSTRADO QUE ESTOS SERES VIVOS DEL PLANETA TIENEN EMOCIONES Y SENTIMIENTOS, sienten y padecen, y los efectos que también tienen sobre ellas mismas y sobre los demás seres. Las conclusiones son asombrosas.
Así que podemos ir haciendo un cambio de pensamiento, y considerar aquellas acciones que implican atentar de forma deliberada contra la vida de un ser vivo,, y pensar que las emociones y los sentimientos no son exclusivos de los humanos y/o de los animales.

 

EL CORAZÓN… ¿EL OTRO CEREBRO?

Desde hace mucho se han separado las funciones del corazón y el cerebro a nivel fisiológico, pero a medida que íbamos entrado en tiempo donde la psique cobraba más interés y fuerza se comenzó a dar más importancia al corazón como órgano físico motor del campo emocional-sentimental. Ahora comenzaba a distinguirse los actos humanos como «racionales» o mentales y los emocionales  o sentimentales; los primeros provenientes del cerebro y los segundos provenientes del corazón.

Los que proceden del cerebro estaban muy claros, pues este es el órgano que se ocupa de la «inteligencia» de la persona, centro neurálgico del cuerpo. En cambio, los procedentes del corazón se le atribuían de forma metafórica ya no tenía una funcionalidad neurálgica como el cerebro de forma clara, pero sí de forma determinante cumplía otras funciones como la de bombeo de la sangre en el cuerpo. En los tiempo que corren, a la hora de tomar decisiones, el corazón tiene tanta importancia como el cerebro y eso es crucial para tomar una buena decisión. Se escucha mucho: «decide con el corazón», «piensa con el corazón»… ¿el cerebro no está siendo discriminado en esas situaciones cuando se supone que la función de decidir y pensar es la del cerebro? (Esto será otro tema a parte sobre el que trataremos más adelante).

La cuestión que nos ocupa con esto entonces es… ¿puede el corazón desempeñar una función como la del cerebro? ¿Cómo? ¿Por qué? Para contestar a estas preguntas os pongo la noticia que encontré al respecto.

 

Durante siglos, el corazón ha sido considerado la fuente de la emoción, el coraje y la sabiduría. En el HeartMath Institute Research Center, estamos explorando los mecanismos fisiológicos mediante los cuales el corazón se comunica con el cerebro, lo que influye en el procesamiento de la información, las percepciones, las emociones y la salud.

Estamos haciendo preguntas como: ¿Por qué las personas experimentan el sentimiento o la sensación de amor y otros estados emocionales positivos en el área del corazón y cuáles son las ramificaciones fisiológicas de estas emociones? ¿Cómo afectan el estrés y los diferentes estados emocionales el sistema nervioso autónomo, el sistema hormonal e inmunológico, el corazón y el cerebro?

A lo largo de los años, hemos experimentado con diferentes medidas psicológicas y fisiológicas, pero la variabilidad de la frecuencia cardíaca o los ritmos cardíacos consistentemente se destacaron como los estados emocionales y el estrés más dinámicos y reflexivos. Se hizo evidente que las emociones negativas llevan a un mayor desorden en los ritmos del corazón y en el sistema nervioso autónomo, afectando negativamente al resto del cuerpo. Por el contrario, las emociones positivas crean una mayor armonía y coherencia en los ritmos cardíacos y mejoran el equilibrio en el sistema nervioso. Las implicaciones para la salud son fáciles de entender: la falta de armonía en el sistema nervioso conduce a la ineficiencia y al aumento del estrés en el corazón y otros órganos, mientras que los ritmos armoniosos son más eficaces y menos estresantes para los sistemas del cuerpo.

Más intrigantes son los cambios dramáticos positivos que ocurren cuando se aplican técnicas que aumentan la coherencia en los patrones rítmicos de la variabilidad de la frecuencia cardíaca. Estos incluyen cambios en la percepción y la capacidad de reducir el estrés y tratar con mayor eficacia las situaciones difíciles. Observamos que el corazón actuaba como si tuviera una mente propia e influyera profundamente en la forma en que percibimos y respondemos al mundo. En esencia, parecía que el corazón estaba afectando la inteligencia y la conciencia.

Las respuestas a muchas de nuestras preguntas originales ahora proporcionan una base científica para explicar cómo y por qué el corazón afecta la claridad mental, la creatividad, el equilibrio emocional y la efectividad personal. Nuestra investigación y la de otros indican que el corazón es mucho más que una simple bomba. El corazón es, de hecho, un centro de procesamiento de información altamente complejo y autoorganizado con su propio «cerebro» funcional que se comunica e influye en el cerebro craneal a través del sistema nervioso, el sistema hormonal y otras vías. Estas influencias afectan profundamente la función cerebral y la mayoría de los órganos principales del cuerpo y, en última instancia, determinan la calidad de vida.

Fuente: https://www.heartmath.org/resources/downloads/science-of-the-heart/